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lunes, 23 de diciembre de 2013

Relatos de una Adolescente Enamorada/ Capítulo 2

18 de Septiembre:

   Sonó el despertador a las 7 de la mañana y casi me lo cargo por ello, pero mi despertador es mi móvil y jamás le haría eso a mi móvil. Revisé si tenia alguna notificación y vi que por twitter tenía un mensajes privado de... Daniel. No puede ser, me acabo de despertar y lo primero que tengo que ver es algo relacionado con él. Creo que hoy no va a ser mi día de suerte. Borré el mensaje y me levanté. Fui a desayunar, me lavé los dientes, me duché y me preparé para ir al instituto. Salí con mi hermano para ir a la parada. Allí estaba Sofía esperándome.
   Nos subimos al bus y en todo el trayecto no pasó nada, solo noté unos ojos en mi de vez en cuando. En el Instituto nos reunimos con Helena, que estaba de un excelente humor. También me di cuenta de que estaba muy guapa, se había arreglado.
   Pasaron las primeras dos horas y llegó el recreo. Sara, Sofía, Helena y yo fuimos a fuera, aprovechando el buen tiempo de finales de verano. Nos sentamos en un banco y empezamos a hablar y por una vez no de el instituto y los chicos nuevos, sino de algo más interesante: ¡Todas estamos muy emocionadas por que la segunda parte de los Juegos del Hambre se estrena el 22 de noviembre! Estuvimos hablando de eso y de aquello. Al final acabamos por llegar al tema de ayer: Ian. Está claro que a Helena le gusta y que quiere conocerlo mejor, pero no sabe como acercarse a él. No lo entiendo, la verdad es que ella es una chica muy sociable y no se que problema hay en acercase a hablar con Ian. Ella nunca tuvo problemas para eso. Puede que si que le guste de verdad.

   -Hablando de rey de Roma -dijo Sara-. Mira quien viene por ahí.

   Tal y como dijo Sara, Ian y cinco chicos más se dirigían hacia nosotras. Sería mucho pedir que entre los chicos eses no estuviera Daniel, pero como dije, sería mucho pedir. Justo cuando llegaban a nosotras me levanté con la intención de irme, pero Daniel me cortó.

   -Alex, espera. No venimos a molestaros. Simplemente estamos ayudando a Ian a presentarse.

   -No parece del tipo de chico que necesita que lo ayuden a presentarse.-le respondí. Tampoco es que me pareciera que su intención fuera la de presentar a Ian.

   -Es cierto, no necesito ayuda. Me llamo Ian.- dijo con una sonrisita de suficiencia en la cara. Si, tiene toda pinta de ser un arrogante odioso.

   -Ya lo sé. Ayer en clase nos presentamos todos.-puse cara de desdén. No lo puede evitar y creo que se notó bastante porque Helena me lanzó una mirada asesina.

   -Ah... ¿Y tu eres?- ¿perdón? Pensé. Este tío vino aquí a presentarse en plan chulo y ni siquiera se acuerda de nuestros nombres. No se por qué estaba tan enfadada. Pero creo que no es tan difícil aprenderse los nombre, de por lo menos, las chicas de nuestra clase ya que somos pocas. Antes de que pudiera contestar de una manera un poco ofensiva, Helena se adelantó y dijo:

   -Ella es Alex. Estas son Sofía y Sara. Y yo soy Helena. -esto último lo dijo con una gran sonrisa. Y aproveché el momento para irme. Cosa que quería hacer desde el principio. Creo que Helena y las demás se disculparon. Un rato más tarde estaban conmigo.

   -Alex, ¿que te ha hecho Ian para que seas tan borde con él?- me preguntó Helena.- Ya sabes que quiero conocerlo mejor, pero es imposible si te pones tan borde porque es muy incómodo estar hablando con una persona mientras tu mejor amiga le está poniendo cara de asco.

   -Lo siento,-me disculpé- pero es que no me cae bien. Y no me necesitas para hablar con él. Tu eres perfectamente capaz de hacerlo sin que yo esté ahí.

   -Pero... Me gustaría que a mi mejor amiga le cayera bien el chico me gusta para que pueda ayudarme. Además, hazlo por mí. Es un poco egoísta por tu parte. Simplemente ignóralo, ¿vale?

   -Lo que se puede llegar hacer por amigas -y asentí, para darle a entender que la iba a ayudar, mientras le daba una mirada de “más te vale compensarme por esto, ¿lo sabes, no?".

   Helena pegó un salto a la vez que soltaba un gritito de alegría y me abrazaba.

   -Gracias. Eres la mejor amiga del mundo.

   -Esto es como soborno, ¿sabes? -dije con mi cara de “por favor déjame en paz”.

   Ella simplemente ignoró este último comentario. Me cogió de la mano y me arrastro de nuevo hacia los chicos. No quería volver, además de que volver ahora queda un poco... no sé, vergonzoso.
   Ellos se habían sentado en el banco que acabamos de dejar y se volvieron hacia nosotras cuando llegamos. Helena me dio un codazo en las costillas mientras me lanzaba una mirada para que me disculpara. ¡Cómo si lo que hice fuera tan malo!

   -Esto... Emmm -los chicos me miraban confusos esperando lo que iba a decir y Helena me volvió a lanzar otra mirada significativa.- Lo siento. Creo que fui un poco desconsiderada. Sólo te querías presentar.

   Ian sonrió y parecía que iba a decir algo pero rápida como una rayo Helena me apartó de un empujón y se puso a hablar con él. Suspiré. En fin, solo me quiere como sujeta velas. Me alejé un poco y mire a ver si Sofía y Sara entendían porque estaba tan molesta, pero ellas estaban hablando con Juan, el mejor amigo de Daniel, y Miguel otro de los integrantes del grupo. Volví a sentir la sensación que tuve en el autobús esta mañana y me fije que Daniel me estaba mirando, en cuanto nuestras miradas se encontraron él giró la cara hacia un lado y se puso a hablar con un amigo.
   Un minuto más tarde sonó el timbre y los chicos se fueron. Helena se volvió para hablar conmigo pero yo me adelanté:

   -¿Qué tal? Es un encanto de persona, ¿verdad? -dije con un gran tono de sarcasmo.

   -Pues la verdad es que no está nada mal. Oye, oye -dijo cambiando de tema y mirándome con una cara de que se había dado cuenta de algo que yo no sabía- ¿me lo pareció a mi o Daniel no te a quitado ojo de encima durante toda la conversación?

   -Te lo parece a ti. -contesté de mala gana- No me fastidies con eso, eh, Helena. Ya sabes que no me gusta.

   -Lo siento, era una broma. -dijo con tono de disculpa mientras me hacía pucheros para que la perdonase- Aunque creo que si que pasa algo. -murmuró en tono muy bajo pensando que no la escucharía.

   Los pasillos del Instituto siempre están abarrotados durante el recreo y a veces es prácticamente imposible acceder a las taquillas. Helena y las chicas me esperaron mientras me estrujaba contra la gente para intentar llegar a mi taquilla y coger los libros de Inglés. La clase de Inglés está en el segundo piso del Instituto y me da la sensación de que un día moriremos aplastados todos en estos estrechos pasillos que hay para llegar a las clases. Como nos tenemos que cambiar de clase para cada asignatura no tenemos porque usar los mismos sitios que el la clase de tutoría, así pues me senté con las chicas lo más lejos posible de los chicos.
   Pasaron las siguientes dos horas y llegó el segundo recreo. Estaba empezando a bajar las escaleras cuando alguien me agarró del brazo. Me giré y era Daniel. Le puse cara de “¿qué estás haciendo?” y me contestó:

   -¿Podemos hablar un momento?

   Me volví hacía Helena y las chicas que me estaban esperando y les pregunté con una mirada si no les importaba. Me contestaron que no pasaba nada y Helena me sonrió de manera pícara y me guiño un ojo mientras yo le ponía cara de asco. Esperamos a que se despejara un poco la zona para hablar más tranquilos pero yo lo que quería era largarme de allí cuanto antes. ¿No entendía que no lo soportaba? Una vez que todo estuvo en calma, dio un paso hacía atrás.

   -Lo siento. -dijo en voz muy baja, sin mirarme a la cara. ¿Qué era lo que sentía?¿El haberse pasado dos años molestándome y burlándose de mí? Pues ya era hora, aunque más vale tarde que nunca, pero no lo iba a perdonar de buenas a primeras.

   -¿Eh? -dije para que se diera cuenta de que no lo entendía aunque en realidad sabía perfectamente de que estaba hablando.

   -Siento haber sido tan molesto y borde contigo durante estos dos años, -contestó esta vez más alto, pero aún así sin mirarme a los ojos. Vaya me sorprendió que se disculpara y que supiera de que se disculpaba.- pero creo que no fue para tanto. Eran pequeñas bromas.
   Vale ahí lo jodió, lo estabas haciendo muy bien Daniel, pero el orgullo siempre puede, ¿no? Lo miré con cara de enfado.

   -¿En serio me estás diciendo que no era para tanto? Me humillaste durante dos años enfrente de todos tus amigos y no fue solo por lo de... Emm...Ya sabes, si no que me insultabas por otras razones. Y ya que estamos me gustaría saber por qué. Ni siquiera entiendo que motivos tienes para insultar a alguien a quien le gustas, es más deberías estar agradecido por gustarle a alguien porque eres un chulo y un arrogante. No sé como me pudiste gustar. -una vez soltado todo esto me sentí mucho mejor, pero duro poco porque vi en sus ojos la culpabilidad y una sombra de tristeza que los cubría. ¿Pero en qué estaba pensando?¿Me sentía mal por haberle dicho unas cuantas cosas mientras que él me hizo eso y mucho más durante dos años? Alex, eres muy blanda. Estaba esperando una respuesta, pero lo único que dijo fue:

   -Aún no puedo decirte porque me comporté así de mal contigo, pero tienes que saber que lo siento.

   -Ya y voy yo y me lo creo. Cuando puedas decírmelo vienes a hablar conmigo, mientras tanto no te me acerques. -dicho esto me fui.


***

   Una vez en casa llamé a Helena para contárselo, no tuve tiempo antes y no me apetecía mucho hablar del tema, pero se lo tenía que contar como mejor amiga que era. Ella dijo que probablemente si se sintiera mal y yo le contesté que no tiene sentido que se sintiera mal justo y ahora después de dos años. Ella soltó una risita y dijo:

   -Puede que le estés empezando a gustar y por eso ahora le importa lo que pienses de él.

   -Jajaja, Helena. Y Josh Hutcherson va a ser mi vecino.

   -¡Oye, que puede que sea cierto! De todos modo aunque lo sea no tiene posibilidades, porque lo odias. Excepto que... -dijo dejando la frase a medias.

   -¿Excepto qué?

   -Excepto que cambie su comportamiento y empiece a cortejarte y a ganarse tu corazón.

   -Como si eso fuera a pasar.

   -Tienes razón. Leo demasiado, a veces me olvido de que esta es la vida real con personas reales y que son totalmente diferentes a las personas de los libros.

   -Ojalá no fuera así. -dije con la voz cargada de verdadera pena. Los personajes de los libros son infinitamente mejores que las personas reales.
   Hablamos un poco más y colgamos. Hice los poco deberes que nos pusieron. Segundo día y con deberes, que horror. Más tarde cené con mi familia y me fui a la cama y justo antes de irme a dormir sonó el tono de mi móvil que indicaba que había llegado un mensaje.




martes, 25 de junio de 2013

Relatos de una Adolescente Enamorada/ Capítulo 1 (Parte 2)

 


   Por fin llegamos al instituto que bullía de chicas encantadas de verse otra vez, de chicos comentando partidos que pasaron durante el verano y lo típico de un primer día de curso. Sofía, Sara y yo nos dirigimos hacia donde nos esperaba Helena, quien nos comentó que ya sabía como se llamaban las dos personas que venían nuevas a nuestra clase. El chico se llama Ian y la chica Marta. Con ellos dos somos 26 en la clase y...8 chicas. La verdad es que el número de chicos en nuestra clase siempre fue mayor, pero no es un problema para nosotras excepto por el echo de que algunos son estúpidos. No sabía si nos iban a poner a todos en la misma clase, pero según me explico mi madre, mantenían las clases como en sexto al entrar en primero luego las cambiaban en los cursos siguientes. Sin querer nos entretuvimos un poco en la entrada, pero no llegamos tarde...bueno solo para coger un buen sitio en clase.
    La clase estaba dividida en tres columnas de mesas en las que en cada una hay cuatro grupos de dos mesas, menos en la última columna que hay un grupo de dos mesas más. Todos los sitios ya estaban cogidos menos los que quedaban en la columna al lado de la puerta. Las últimas cuatro mesas de esa columna estaban ocupadas por Daniel y su pandilla, por lo que le pedí a Sara y a Sofía que se sentaran en las dos mesas que quedaban delante de ellos y Helena y yo nos sentamos delante de todo. Fui mirando a ver si identificaba a los nuevos, pero sólo vi a Marta. Es una chica bastante guapita, rubia, morena de piel y ojos verdes. Ian llegó justo cuando nuestra tutora, que se llama María iba a cerrar la puerta. Creo que todas la chicas se quedaron con la boca abierta, porque la verdad es que es muy guapo y por un momento pensé: espero que al fin tengamos en clase a un chico guapo y listo; pero lo descarté ¿por qué? Porque tuve la corazonada de que iba a ser el típico chico engreído como Daniel, aunque eso ya lo veremos.

   Cuando nuestra tutora se presentó, tuvimos que hacer lo normal en un primer día de curso: presentarnos. Así que fuimos uno por uno diciendo como nos llamamos, lo que nos gusta hacer y la asignatura que más nos gusta o que más nos va a gustar. Me fijé sobretodo en los nuevos porque a los demás ya los conozco de sobra para saber que les gusta. Marta que se sentó al lado de Lucía, una chica del grupillo de las Rosas como le llamo yo formado por Lucía, Natalia, Alicia y supongo que ahora Marta. Dijo que le gusta pintarse las uñas y que plástica era la asignatura que más le gusta. Ian en cambio dijo que le gusta jugar al Call of Duty, yo tengo un hermano tres años mayor que yo y entiendo de que van esas cosas, a mí también me gustan, y asignatura favorita Educación Física, como la mayoría de los chicos. Yo en cambio dije que me encanta leer y que creo que Naturales va a ser la asignatura que más me guste. Después de las presentaciones la tutora nos explicó como funcionaba todo: las normas, los diferentes espacios...

    Cuando por fin llegó la hora del recreo, Sara, Sofía, Helena y yo nos juntamos y nos pusimos a hablar sobre como creíamos que iba a ser este año en el instituto, cuando se nos acercan Daniel y su pandilla. Se le ha metido en la cabeza lo de seguir molestándome, no lo aguanto. Pero lo que me dijo me dejó al principio un poco confusa, pero me aclaré la cabeza en un segundo:
    -¿Otra vez con un libro?
    -Pues sí, ayuda mucho a mejorar la inteligencia. -le respondí.
    -A mi me gustan la chicas listas, como tu-eso fue lo que me desconcertó, pero no me dejé engañar, sabía que era una broma.
    -Pues lo siento mucho, pero a mí no me gustan los chicos engreídos y tontos como tú.
    -Eso me ofende, Alex.
    -Pues no se porque. A llevas molestándome y metiéndote conmigo desde quinto.
Dije eso y me fui, no quería hablar con él. Me sentí muy a gusto al dejarle las cosas un poco más claras. Las chicas y yo nos sentamos en un banco en el recreo con lo chicos que nos caen bien. Estuvimos hablando sobre la fiesta que celebramos entre todos en el veranos. Con eso el recreo se me pasó volando y volvimos a clase.
 
    En las tres hora siguientes, siguieron siendo presentaciones sobre las asignaturas y reparto de material. Lo de siempre. A las dos sonó el timbre. Así que recogí mis cosas y me despedí de Helena. Le dije que ya la llamaría para quedar esta tarde y me fui con Sara y Sofía al bus.
   Menos mal que tenía a mis amigas porque viajar en bus, por corto que sea el trayecto, con el imbécil de Daniel es IN-SO-POR-TA-BLE. Me deprimí otra vez pensando que tendría que verlo a narices todos los días en la parada, ¿no es suficiente con aguantarlo ya en el colegio?
    Tuve suerte, hoy al parecer no quiso molestarme en la vuelta a casa y lo agradecí un montón. Al llegar a la parada, invité a Sofía a merendar a mi casa.
    -¡Eh! ¿y a mi no me invitas? -¡coño! Pensé. Ya tardaba.
    -Pues resulta que NO.
    -¿Por qué?
    -No me da la gana de que entres en mi casa, Daniel. Además, ya tengo bastante con verte en el cole.
    -Sinceramente, no se porque sigues enfadada conmigo desde aquello.
    -Muy sencillo, ya estoy harta de tus bromitas. Sean graciosas o no.
    -Esta bien... Hasta mañana. - y se fue. No me lo pude creer. Daniel acababa de darme de algún modo la razón porque no quería discutir conmigo ¡increíble!

***

   En casa con Sofía, llamé a Helena y a Sara para quedar en un parque cerca de nuestras casas. Prácticamente vamos siempre, excepto cuando quedamos en casa de alguna de nosotras.
   El resto de la tarde, estuvimos hablando de nuestro cambio al instituto y de los nuevos de la clase. Todas coincidíamos en que Marta se incorporaría rápido al grupo de las Rosas, pero intentaremos hablar con ella, porque puede ser maja a diferencia de las otras. Y luego de Ian, el nuevo chico guapo. Helena ya le echó en ojo. Ella es la típica niña guapa que de pequeña tuvo mogollón de “novios”, pero claro, ahora todos ya somos más mayores y no es lo mismo. Yo no participé mucho en esa conversación, ya que estaba pensando si Ian se iría a la pandilla de Daniel o si sería como él. Espero que no. Lo último que necesito y necesitamos es a otro como él.



sábado, 13 de abril de 2013

Relatos de una Adolescente Enamorada/ Capítulo 1 (Parte 1)

 17 de Septiembre:

   Nunca había tenido un primer día de curso tan bueno ni tan malo al mismo tiempo durante toda mi vida. Siempre los tuve o muy bueno o muy malos.

    Estaba yendo a la parada de autobús cuando me fijo que en ella ya había gente. Estaba una amiga mía que vive cerca de mi casa, otros dos chicos que no conocía y...él.

    Siempre he tenido que coger el bus para ir al colegio y desde hace 4 años esta Sofía conmigo, una amiga, pero esta es la primera vez que veo a Daniel González por aquí. Espero que haya perdido el bus y esta sea la parada más cercana a la suya para cogerlo.
 
   Bueno os voy a contar porque odio tanto a ese chico. En quinto de primaria me gustaba y la verdad es que ahora que lo pienso me dan ganas de vomitar, es asqueroso. Sí, me gustaba; además tenía los tipos de rasgos físico que una chica casi siempre busca: es rubio, alto, guapo y de ojos azules, pero tenía un gran, un grandísimo defecto: es muy estúpido. Lo que se dice un gran estúpido. Lo más estúpido que verás en toda tu vida. Lo que pasó fue que en un acto de confianza hacia una que pensaba que era mi amiga (también la odio) le dije que me gustaba Daniel y dos días más tarde él se me acerca y me dice: “¿como te va Alex? me ha contado un pajarito que te gusto, ¿eh?” me morí de la vergüenza y lo peor es que iba con su grupito de amigos y alguien entre ellos dijo: “mira ya se está poniendo colorada”. Yo obviamente desmentí aquello. Me gustaba pero no quería que él lo supiera. Desde entonces, siempre me ha tomado el pelo y poniéndome caritas. Si pudiera, me encantaría pegarle un buen puñetazo y desfigurarle la bonita cara que tiene. Se que podía ser peor, pero yo con eso lo paso muy mal. Lo pasé muy mal. Dejo de gustarme al poco tiempo, normal, ¿no? 

    Por eso pensé que me moría allí mismo. Cuando estaba cerca de la parada, llamé a Sofía con un gesto para que se acercara y de que no llamara la atención, no me apetecía que Daniel me viese (aunque sabía que sería inevitable). Le pregunté que hacia él aquí y me respondió que se acababa de mudar a la urbanización que estaba al lado de la nuestra. Se me cayó el alma a los pies. Era una pesadillas. Le dije a Sofia que se quedara conmigo a esperar el bus en ese lado fuera de la parada, para que él no me viera, pero no funcionó porque al poco rato escuché: 
   -Sofía, ¿donde estás? 
   Mierda, pensé.
   -No le digas donde estás, no quiero verlo. He pasado dos horrible años por su culpa y no quiero que me estropee más este día que se supone que tiene que ser un poquito especial -le dije al oído. Pero de repente veo que una cara se asoma desde el interior de la parada.
   -Aquí estás, no sabía donde te habías metido -hizo una pausa y por desgracia se dio cuenta de mi presencia-. Pero bueno, mira a quien tenemos aquí. No sabía que vivías por aquí.
   -Pues si, vivo por aquí. Aunque ahora preferiría vivir en otra parte, lejos de ti.-contesté, un poco borde. 
   -Bueno, mejor que no sea así. Ahora ya no me aburriré tanto esperando a el maldito trasto que me tiene que llevar a ese infierno de clases y profesores.-me dice. Lo peor de todo es que me lo dijo, mirándome de pies a cabeza, como una especie de repaso. Que asco. Y luego de repasarme con la mirada, como si ya no se acordara de como soy, sonrió. Si, sonrió, pero de una forma muy...como decirlo, como si algo lo satisficiese, que me dio más arcadas. 

    Yo obviamente me limité a hablar con Sofía y él pareció pillar la indirecta porque no se metió en la conversación, pero no me sacó el ojo de encima. Se me hizo una eternidad hasta que llegó el autobús. Nos subimos a él y saludamos al nuevo conductor y nos sentamos en los asientos situados más o menos en la mitad de el bus. Daniel se sentó al fondo de todo. Menos mal. 

   A medida que nos acercábamos al instituto más gente se reunía con Daniel atrás y me daba la sensación de que de vez en cuando miraban hacia nuestra dirección. Llegó Sara, otra amiga mía, y nos preguntó porque los chicos de atrás nos estaban mirando con tanta atención. Yo me debí de quedar con una cara de: ¡pero que dices! Sabía que nos echaban miradas de vez en cuando, pero pensé que era porque se estaban riendo de nosotras. De modo que Sofía y yo extrañadas miramos para atrás y nos encontramos a un grupo de ocho chicos mirándonos, sonriéndonos y saludándonos. Yo me volví rápidamente, prefería no saber que estaba pasando.

 (El capítulo continúa, pero creo que lo hice un poco largo, ya sabéis hay mucho que contar de los primeros días de curso; por lo que lo he dividido en partes, seguramente sean dos, ya veremos...)

martes, 12 de febrero de 2013

Relatos de una Adolescente Enamorada/ Presentación

 17 de Septiembre:


   Hoy es mi primer día en el instituto y estoy súper nerviosa. Perdón primero me tengo que presentar. Me llamo Alex (de Alexandra), tengo 12 años y cumplo 13 en Marzo. Me encanta ese mes, porque es el cumple de mi cantante favorito y el aniversario de una de mis sagas favoritas. Bueno, soy morena, tengo el pelo corto por los hombros y rizo. Mis ojos son verdes oscuros, me gustan mis ojos. Creo que es lo único que me gusta de mi, aunque me suelen decir que mi pelo es muy bonito, pero sinceramente es un coñazo. Me estoy yendo del tema.   

   Como iba diciendo hoy entro en primero de la ESO. ¡Ya estoy en el instituto! Estoy nerviosa, pero me tranquiliza que vaya a venir conmigo mi mejor amiga Helena y algunas más; con suerte nos tocará en la misma clase. También espero que en mi clase no haya mucha gente que empeore las clases, porque de eso ya tuve mucho en mi otro colegio. Aunque siempre hay alguno.
   Supongo que para mi primer día en el instituto me tendré que poner algo bonito. Creo que el pantalón vaquero nuevo y la chaqueta nueva. ¡Me encanta esa chaqueta! Es azul, como una beisbolera pero más vaquera. Y hablando sobre eso. Siempre actúo de una forma que no me gusta, siempre pienso en lo que pensarán los demás de mi y eso condiciona mucho mi forma de hacer las cosas y... es horrible. Pienso que es una tontería, que no importa lo que piensen los demás de mi, pero no lo puedo evitar.

Bueno, y eso es todo para empezar.



jueves, 7 de febrero de 2013

Nueva etiqueta

Dentro de poco pondré en marcha una nueva etiqueta que irá relacionada a una especie de novela. La etiqueta se llamará igual que el nombre que le ponga a esta novela. No es exactamente una novela, van a ser relatos diferentes pero con una conexión, como un diario; pero no se van a publicar entradas de este todos los días. No se si me explico. Os pongo un ejemplo:

Jueves 7 de Febrero
Hoy he ido al colegio y he hecho 2 exámenes. Luego quede con mis amigas para hacer un trabajo....

*(primer relato)*

Lunes 11 de Febrero
Hoy me han dado las nota de los exámenes y son buenísimas. En uno tengo un 10 y en el otro un 9.

*(segundo relato)*

Los relatos van a ser románticos, porque me encantan todas las novelas románticas y he leído muchas y he decidido poner un poco en práctica esas maneras de crear una atmósfera romántica y esos momentos. Los relatos tampoco van a seguir los días reales, si no que empezaran en otro año (ej: 11 de Septiembre de 2013, un nuevo curso).
Me apetecía hacer algo así, ya tengo pensadas ideas para ello y creo que son buenas.
Bueno el nombre de esta nueva etiqueta  será: Relatos de una Adolescente Enamorada.
Por lo que parte de los relatos sucederán en el instituto.

Eso es todo, espero que os guste y que se me ocurran buenas ideas :)