18 de Septiembre:
Sonó el
despertador a las 7 de la mañana y casi me lo cargo por ello, pero
mi despertador es mi móvil y jamás le haría eso a mi móvil.
Revisé si tenia alguna notificación y vi que por twitter tenía un
mensajes privado de... Daniel. No puede ser, me acabo de despertar y
lo primero que tengo que ver es algo relacionado con él. Creo que
hoy no va a ser mi día de suerte. Borré el mensaje y me levanté.
Fui a desayunar, me lavé los dientes, me duché y me preparé para
ir al instituto. Salí con mi hermano para ir a la parada. Allí
estaba Sofía esperándome.
Nos subimos al
bus y en todo el trayecto no pasó nada, solo noté unos ojos en mi
de vez en cuando. En el Instituto nos reunimos con Helena, que estaba
de un excelente humor. También me di cuenta de que estaba muy guapa,
se había arreglado.
Pasaron las
primeras dos horas y llegó el recreo. Sara, Sofía, Helena y yo
fuimos a fuera, aprovechando el buen tiempo de finales de verano. Nos
sentamos en un banco y empezamos a hablar y por una vez no de el
instituto y los chicos nuevos, sino de algo más interesante: ¡Todas
estamos muy emocionadas por que la segunda parte de los Juegos del
Hambre se estrena el 22 de noviembre! Estuvimos hablando de eso y de
aquello. Al final acabamos por llegar al tema de ayer: Ian. Está
claro que a Helena le gusta y que quiere conocerlo mejor, pero no
sabe como acercarse a él. No lo entiendo, la verdad es que ella es
una chica muy sociable y no se que problema hay en acercase a hablar
con Ian. Ella nunca tuvo problemas para eso. Puede que si que le
guste de verdad.
-Hablando de rey
de Roma -dijo Sara-. Mira quien viene por ahí.
Tal y como dijo
Sara, Ian y cinco chicos más se dirigían hacia nosotras. Sería
mucho pedir que entre los chicos eses no estuviera Daniel, pero como
dije, sería mucho pedir. Justo cuando llegaban a nosotras me levanté
con la intención de irme, pero Daniel me cortó.
-Alex, espera.
No venimos a molestaros. Simplemente estamos ayudando a Ian a
presentarse.
-No parece del
tipo de chico que necesita que lo ayuden a presentarse.-le respondí.
Tampoco es que me pareciera que su intención fuera la de presentar a
Ian.
-Es cierto, no
necesito ayuda. Me llamo Ian.- dijo con una sonrisita de suficiencia
en la cara. Si, tiene toda pinta de ser un arrogante odioso.
-Ya lo sé. Ayer
en clase nos presentamos todos.-puse cara de desdén. No lo puede
evitar y creo que se notó bastante porque Helena me lanzó una
mirada asesina.
-Ah... ¿Y tu
eres?- ¿perdón? Pensé. Este tío vino aquí a presentarse en plan
chulo y ni siquiera se acuerda de nuestros nombres. No se por qué
estaba tan enfadada. Pero creo que no es tan difícil aprenderse los
nombre, de por lo menos, las chicas de nuestra clase ya que somos
pocas. Antes de que pudiera contestar de una manera un poco ofensiva,
Helena se adelantó y dijo:
-Ella es Alex.
Estas son Sofía y Sara. Y yo soy Helena. -esto último lo dijo con
una gran sonrisa. Y aproveché el momento para irme. Cosa que quería
hacer desde el principio. Creo que Helena y las demás se
disculparon. Un rato más tarde estaban conmigo.
-Alex, ¿que te
ha hecho Ian para que seas tan borde con él?- me preguntó Helena.-
Ya sabes que quiero conocerlo mejor, pero es imposible si te pones
tan borde porque es muy incómodo estar hablando con una persona
mientras tu mejor amiga le está poniendo cara de asco.
-Lo siento,-me
disculpé- pero es que no me cae bien. Y no me necesitas para hablar
con él. Tu eres perfectamente capaz de hacerlo sin que yo esté ahí.
-Pero... Me
gustaría que a mi mejor amiga le cayera bien el chico me gusta para
que pueda ayudarme. Además, hazlo por mí. Es un poco egoísta por
tu parte. Simplemente ignóralo, ¿vale?
-Lo que se puede
llegar hacer por amigas -y asentí, para darle a entender que la iba
a ayudar, mientras le daba una mirada de “más te vale compensarme
por esto, ¿lo sabes, no?".
Helena pegó un
salto a la vez que soltaba un gritito de alegría y me abrazaba.
-Gracias. Eres
la mejor amiga del mundo.
-Esto es como
soborno, ¿sabes? -dije con mi cara de “por favor déjame en paz”.
Ella simplemente
ignoró este último comentario. Me cogió de la mano y me arrastro
de nuevo hacia los chicos. No quería volver, además de que volver
ahora queda un poco... no sé, vergonzoso.
Ellos se habían
sentado en el banco que acabamos de dejar y se volvieron hacia
nosotras cuando llegamos. Helena me dio un codazo en las costillas
mientras me lanzaba una mirada para que me disculpara. ¡Cómo si lo
que hice fuera tan malo!
-Esto... Emmm
-los chicos me miraban confusos esperando lo que iba a decir y Helena
me volvió a lanzar otra mirada significativa.- Lo siento. Creo que
fui un poco desconsiderada. Sólo te querías presentar.
Ian sonrió y
parecía que iba a decir algo pero rápida como una rayo Helena me
apartó de un empujón y se puso a hablar con él. Suspiré. En fin,
solo me quiere como sujeta velas. Me alejé un poco y mire a ver si
Sofía y Sara entendían porque estaba tan molesta, pero ellas
estaban hablando con Juan, el mejor amigo de Daniel, y Miguel otro de
los integrantes del grupo. Volví a sentir la sensación que tuve en
el autobús esta mañana y me fije que Daniel me estaba mirando, en
cuanto nuestras miradas se encontraron él giró la cara hacia un
lado y se puso a hablar con un amigo.
Un minuto más
tarde sonó el timbre y los chicos se fueron. Helena se volvió para
hablar conmigo pero yo me adelanté:
-¿Qué tal? Es
un encanto de persona, ¿verdad? -dije con un gran tono de sarcasmo.
-Pues la verdad
es que no está nada mal. Oye, oye -dijo cambiando de tema y
mirándome con una cara de que se había dado cuenta de algo que yo
no sabía- ¿me lo pareció a mi o Daniel no te a quitado ojo de
encima durante toda la conversación?
-Te lo parece a
ti. -contesté de mala gana- No me fastidies con eso, eh, Helena. Ya
sabes que no me gusta.
-Lo siento, era
una broma. -dijo con tono de disculpa mientras me hacía pucheros
para que la perdonase- Aunque creo que si que pasa algo. -murmuró en
tono muy bajo pensando que no la escucharía.
Los pasillos del
Instituto siempre están abarrotados durante el recreo y a veces es
prácticamente imposible acceder a las taquillas. Helena y las chicas
me esperaron mientras me estrujaba contra la gente para intentar
llegar a mi taquilla y coger los libros de Inglés. La clase de
Inglés está en el segundo piso del Instituto y me da la sensación
de que un día moriremos aplastados todos en estos estrechos pasillos
que hay para llegar a las clases. Como nos tenemos que cambiar de
clase para cada asignatura no tenemos porque usar los mismos sitios que
el la clase de tutoría, así pues me senté con las chicas lo más
lejos posible de los chicos.
Pasaron las
siguientes dos horas y llegó el segundo recreo. Estaba empezando a
bajar las escaleras cuando alguien me agarró del brazo. Me giré y
era Daniel. Le puse cara de “¿qué estás haciendo?” y me
contestó:
-¿Podemos
hablar un momento?
Me volví hacía
Helena y las chicas que me estaban esperando y les pregunté con una
mirada si no les importaba. Me contestaron que no pasaba nada y
Helena me sonrió de manera pícara y me guiño un ojo mientras yo le
ponía cara de asco. Esperamos a que se despejara un poco la zona
para hablar más tranquilos pero yo lo que quería era largarme de
allí cuanto antes. ¿No entendía que no lo soportaba? Una vez que
todo estuvo en calma, dio un paso hacía atrás.
-Lo siento. -dijo
en voz muy baja, sin mirarme a la cara. ¿Qué era lo que sentía?¿El
haberse pasado dos años molestándome y burlándose de mí? Pues ya
era hora, aunque más vale tarde que nunca, pero no lo iba a perdonar
de buenas a primeras.
-¿Eh? -dije para
que se diera cuenta de que no lo entendía aunque en realidad sabía
perfectamente de que estaba hablando.
-Siento haber
sido tan molesto y borde contigo durante estos dos años, -contestó
esta vez más alto, pero aún así sin mirarme a los ojos. Vaya me
sorprendió que se disculpara y que supiera de que se disculpaba.-
pero creo que no fue para tanto. Eran pequeñas bromas.
Vale ahí lo
jodió, lo estabas haciendo muy bien Daniel, pero el orgullo siempre
puede, ¿no? Lo miré con cara de enfado.
-¿En serio me
estás diciendo que no era para tanto? Me humillaste durante dos años
enfrente de todos tus amigos y no fue solo por lo de... Emm...Ya
sabes, si no que me insultabas por otras razones. Y ya que estamos me
gustaría saber por qué. Ni siquiera entiendo que motivos tienes
para insultar a alguien a quien le gustas, es más deberías estar
agradecido por gustarle a alguien porque eres un chulo y un
arrogante. No sé como me pudiste gustar. -una vez soltado todo esto
me sentí mucho mejor, pero duro poco porque vi en sus ojos la
culpabilidad y una sombra de tristeza que los cubría. ¿Pero en qué
estaba pensando?¿Me sentía mal por haberle dicho unas cuantas cosas
mientras que él me hizo eso y mucho más durante dos años? Alex,
eres muy blanda. Estaba esperando una respuesta, pero lo único que
dijo fue:
-Aún no puedo
decirte porque me comporté así de mal contigo, pero tienes que
saber que lo siento.
-Ya y voy yo y
me lo creo. Cuando puedas decírmelo vienes a hablar conmigo, mientras
tanto no te me acerques. -dicho esto me fui.
***
Una
vez en casa llamé a Helena para contárselo, no tuve tiempo antes y no me
apetecía mucho hablar del tema, pero se lo tenía que contar como
mejor amiga que era. Ella dijo que probablemente si se sintiera mal y
yo le contesté que no tiene sentido que se sintiera mal justo y
ahora después de dos años. Ella soltó una risita y dijo:
-Puede
que le estés empezando a gustar y por eso ahora le importa lo que
pienses de él.
-Jajaja, Helena.
Y Josh Hutcherson va a ser mi vecino.
-¡Oye, que
puede que sea cierto! De todos modo aunque lo sea no tiene
posibilidades, porque lo odias. Excepto que... -dijo dejando la frase
a medias.
-¿Excepto qué?
-Excepto que
cambie su comportamiento y empiece a cortejarte y a ganarse tu
corazón.
-Como si eso
fuera a pasar.
-Tienes razón.
Leo demasiado, a veces me olvido de que esta es la vida real con
personas reales y que son totalmente diferentes a las personas de los libros.
-Ojalá no fuera
así. -dije con la voz cargada de verdadera pena. Los personajes de
los libros son infinitamente mejores que las personas reales.
Hablamos un poco
más y colgamos. Hice los poco deberes que nos pusieron. Segundo día
y con deberes, que horror. Más tarde cené con mi familia y me fui a
la cama y justo antes de irme a dormir sonó el tono de mi móvil que
indicaba que había llegado un mensaje.

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