lunes, 23 de diciembre de 2013

Relatos de una Adolescente Enamorada/ Capítulo 2

18 de Septiembre:

   Sonó el despertador a las 7 de la mañana y casi me lo cargo por ello, pero mi despertador es mi móvil y jamás le haría eso a mi móvil. Revisé si tenia alguna notificación y vi que por twitter tenía un mensajes privado de... Daniel. No puede ser, me acabo de despertar y lo primero que tengo que ver es algo relacionado con él. Creo que hoy no va a ser mi día de suerte. Borré el mensaje y me levanté. Fui a desayunar, me lavé los dientes, me duché y me preparé para ir al instituto. Salí con mi hermano para ir a la parada. Allí estaba Sofía esperándome.
   Nos subimos al bus y en todo el trayecto no pasó nada, solo noté unos ojos en mi de vez en cuando. En el Instituto nos reunimos con Helena, que estaba de un excelente humor. También me di cuenta de que estaba muy guapa, se había arreglado.
   Pasaron las primeras dos horas y llegó el recreo. Sara, Sofía, Helena y yo fuimos a fuera, aprovechando el buen tiempo de finales de verano. Nos sentamos en un banco y empezamos a hablar y por una vez no de el instituto y los chicos nuevos, sino de algo más interesante: ¡Todas estamos muy emocionadas por que la segunda parte de los Juegos del Hambre se estrena el 22 de noviembre! Estuvimos hablando de eso y de aquello. Al final acabamos por llegar al tema de ayer: Ian. Está claro que a Helena le gusta y que quiere conocerlo mejor, pero no sabe como acercarse a él. No lo entiendo, la verdad es que ella es una chica muy sociable y no se que problema hay en acercase a hablar con Ian. Ella nunca tuvo problemas para eso. Puede que si que le guste de verdad.

   -Hablando de rey de Roma -dijo Sara-. Mira quien viene por ahí.

   Tal y como dijo Sara, Ian y cinco chicos más se dirigían hacia nosotras. Sería mucho pedir que entre los chicos eses no estuviera Daniel, pero como dije, sería mucho pedir. Justo cuando llegaban a nosotras me levanté con la intención de irme, pero Daniel me cortó.

   -Alex, espera. No venimos a molestaros. Simplemente estamos ayudando a Ian a presentarse.

   -No parece del tipo de chico que necesita que lo ayuden a presentarse.-le respondí. Tampoco es que me pareciera que su intención fuera la de presentar a Ian.

   -Es cierto, no necesito ayuda. Me llamo Ian.- dijo con una sonrisita de suficiencia en la cara. Si, tiene toda pinta de ser un arrogante odioso.

   -Ya lo sé. Ayer en clase nos presentamos todos.-puse cara de desdén. No lo puede evitar y creo que se notó bastante porque Helena me lanzó una mirada asesina.

   -Ah... ¿Y tu eres?- ¿perdón? Pensé. Este tío vino aquí a presentarse en plan chulo y ni siquiera se acuerda de nuestros nombres. No se por qué estaba tan enfadada. Pero creo que no es tan difícil aprenderse los nombre, de por lo menos, las chicas de nuestra clase ya que somos pocas. Antes de que pudiera contestar de una manera un poco ofensiva, Helena se adelantó y dijo:

   -Ella es Alex. Estas son Sofía y Sara. Y yo soy Helena. -esto último lo dijo con una gran sonrisa. Y aproveché el momento para irme. Cosa que quería hacer desde el principio. Creo que Helena y las demás se disculparon. Un rato más tarde estaban conmigo.

   -Alex, ¿que te ha hecho Ian para que seas tan borde con él?- me preguntó Helena.- Ya sabes que quiero conocerlo mejor, pero es imposible si te pones tan borde porque es muy incómodo estar hablando con una persona mientras tu mejor amiga le está poniendo cara de asco.

   -Lo siento,-me disculpé- pero es que no me cae bien. Y no me necesitas para hablar con él. Tu eres perfectamente capaz de hacerlo sin que yo esté ahí.

   -Pero... Me gustaría que a mi mejor amiga le cayera bien el chico me gusta para que pueda ayudarme. Además, hazlo por mí. Es un poco egoísta por tu parte. Simplemente ignóralo, ¿vale?

   -Lo que se puede llegar hacer por amigas -y asentí, para darle a entender que la iba a ayudar, mientras le daba una mirada de “más te vale compensarme por esto, ¿lo sabes, no?".

   Helena pegó un salto a la vez que soltaba un gritito de alegría y me abrazaba.

   -Gracias. Eres la mejor amiga del mundo.

   -Esto es como soborno, ¿sabes? -dije con mi cara de “por favor déjame en paz”.

   Ella simplemente ignoró este último comentario. Me cogió de la mano y me arrastro de nuevo hacia los chicos. No quería volver, además de que volver ahora queda un poco... no sé, vergonzoso.
   Ellos se habían sentado en el banco que acabamos de dejar y se volvieron hacia nosotras cuando llegamos. Helena me dio un codazo en las costillas mientras me lanzaba una mirada para que me disculpara. ¡Cómo si lo que hice fuera tan malo!

   -Esto... Emmm -los chicos me miraban confusos esperando lo que iba a decir y Helena me volvió a lanzar otra mirada significativa.- Lo siento. Creo que fui un poco desconsiderada. Sólo te querías presentar.

   Ian sonrió y parecía que iba a decir algo pero rápida como una rayo Helena me apartó de un empujón y se puso a hablar con él. Suspiré. En fin, solo me quiere como sujeta velas. Me alejé un poco y mire a ver si Sofía y Sara entendían porque estaba tan molesta, pero ellas estaban hablando con Juan, el mejor amigo de Daniel, y Miguel otro de los integrantes del grupo. Volví a sentir la sensación que tuve en el autobús esta mañana y me fije que Daniel me estaba mirando, en cuanto nuestras miradas se encontraron él giró la cara hacia un lado y se puso a hablar con un amigo.
   Un minuto más tarde sonó el timbre y los chicos se fueron. Helena se volvió para hablar conmigo pero yo me adelanté:

   -¿Qué tal? Es un encanto de persona, ¿verdad? -dije con un gran tono de sarcasmo.

   -Pues la verdad es que no está nada mal. Oye, oye -dijo cambiando de tema y mirándome con una cara de que se había dado cuenta de algo que yo no sabía- ¿me lo pareció a mi o Daniel no te a quitado ojo de encima durante toda la conversación?

   -Te lo parece a ti. -contesté de mala gana- No me fastidies con eso, eh, Helena. Ya sabes que no me gusta.

   -Lo siento, era una broma. -dijo con tono de disculpa mientras me hacía pucheros para que la perdonase- Aunque creo que si que pasa algo. -murmuró en tono muy bajo pensando que no la escucharía.

   Los pasillos del Instituto siempre están abarrotados durante el recreo y a veces es prácticamente imposible acceder a las taquillas. Helena y las chicas me esperaron mientras me estrujaba contra la gente para intentar llegar a mi taquilla y coger los libros de Inglés. La clase de Inglés está en el segundo piso del Instituto y me da la sensación de que un día moriremos aplastados todos en estos estrechos pasillos que hay para llegar a las clases. Como nos tenemos que cambiar de clase para cada asignatura no tenemos porque usar los mismos sitios que el la clase de tutoría, así pues me senté con las chicas lo más lejos posible de los chicos.
   Pasaron las siguientes dos horas y llegó el segundo recreo. Estaba empezando a bajar las escaleras cuando alguien me agarró del brazo. Me giré y era Daniel. Le puse cara de “¿qué estás haciendo?” y me contestó:

   -¿Podemos hablar un momento?

   Me volví hacía Helena y las chicas que me estaban esperando y les pregunté con una mirada si no les importaba. Me contestaron que no pasaba nada y Helena me sonrió de manera pícara y me guiño un ojo mientras yo le ponía cara de asco. Esperamos a que se despejara un poco la zona para hablar más tranquilos pero yo lo que quería era largarme de allí cuanto antes. ¿No entendía que no lo soportaba? Una vez que todo estuvo en calma, dio un paso hacía atrás.

   -Lo siento. -dijo en voz muy baja, sin mirarme a la cara. ¿Qué era lo que sentía?¿El haberse pasado dos años molestándome y burlándose de mí? Pues ya era hora, aunque más vale tarde que nunca, pero no lo iba a perdonar de buenas a primeras.

   -¿Eh? -dije para que se diera cuenta de que no lo entendía aunque en realidad sabía perfectamente de que estaba hablando.

   -Siento haber sido tan molesto y borde contigo durante estos dos años, -contestó esta vez más alto, pero aún así sin mirarme a los ojos. Vaya me sorprendió que se disculpara y que supiera de que se disculpaba.- pero creo que no fue para tanto. Eran pequeñas bromas.
   Vale ahí lo jodió, lo estabas haciendo muy bien Daniel, pero el orgullo siempre puede, ¿no? Lo miré con cara de enfado.

   -¿En serio me estás diciendo que no era para tanto? Me humillaste durante dos años enfrente de todos tus amigos y no fue solo por lo de... Emm...Ya sabes, si no que me insultabas por otras razones. Y ya que estamos me gustaría saber por qué. Ni siquiera entiendo que motivos tienes para insultar a alguien a quien le gustas, es más deberías estar agradecido por gustarle a alguien porque eres un chulo y un arrogante. No sé como me pudiste gustar. -una vez soltado todo esto me sentí mucho mejor, pero duro poco porque vi en sus ojos la culpabilidad y una sombra de tristeza que los cubría. ¿Pero en qué estaba pensando?¿Me sentía mal por haberle dicho unas cuantas cosas mientras que él me hizo eso y mucho más durante dos años? Alex, eres muy blanda. Estaba esperando una respuesta, pero lo único que dijo fue:

   -Aún no puedo decirte porque me comporté así de mal contigo, pero tienes que saber que lo siento.

   -Ya y voy yo y me lo creo. Cuando puedas decírmelo vienes a hablar conmigo, mientras tanto no te me acerques. -dicho esto me fui.


***

   Una vez en casa llamé a Helena para contárselo, no tuve tiempo antes y no me apetecía mucho hablar del tema, pero se lo tenía que contar como mejor amiga que era. Ella dijo que probablemente si se sintiera mal y yo le contesté que no tiene sentido que se sintiera mal justo y ahora después de dos años. Ella soltó una risita y dijo:

   -Puede que le estés empezando a gustar y por eso ahora le importa lo que pienses de él.

   -Jajaja, Helena. Y Josh Hutcherson va a ser mi vecino.

   -¡Oye, que puede que sea cierto! De todos modo aunque lo sea no tiene posibilidades, porque lo odias. Excepto que... -dijo dejando la frase a medias.

   -¿Excepto qué?

   -Excepto que cambie su comportamiento y empiece a cortejarte y a ganarse tu corazón.

   -Como si eso fuera a pasar.

   -Tienes razón. Leo demasiado, a veces me olvido de que esta es la vida real con personas reales y que son totalmente diferentes a las personas de los libros.

   -Ojalá no fuera así. -dije con la voz cargada de verdadera pena. Los personajes de los libros son infinitamente mejores que las personas reales.
   Hablamos un poco más y colgamos. Hice los poco deberes que nos pusieron. Segundo día y con deberes, que horror. Más tarde cené con mi familia y me fui a la cama y justo antes de irme a dormir sonó el tono de mi móvil que indicaba que había llegado un mensaje.




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