Hoy en el último estante encontre un papel que rezaba el
origen de mi nombre.
Una tarde de invierno. Dos chicas
acababan de salir del instituto y se dirigían a la casa de una de
ellas. Iban hablando de sus cosas, ropa, chicos, lo que les pasó en
el instituto...
Al llegar a casa, subieron a la
habitación. Donde se disponían a seguir hablando. Entonces se
escucha una voz:
-Málvary, ¿eres tu? Con quien estás?
-Si mama, soy yo. No estoy con nadie -
responde Málvary.
-¿Y con quien estas hablando? No será
una amiga tuya, ¿no? - le vuelve a preguntar la madre.
Así siguen la conversación, hasta que
la madre de Málvary, Samanta, se da cuenta de que trajo una amiga a
casa. Se pone triste al ver que su hija no quiere que sus amigas la
vean. Es verdad que está en silla de ruedas y paralítica, pero
puede hablar, mover brazos y manos. Simplemente está en una silla de
ruedas. A ella tampoco le gusta. Cambio mucho su vida aquel accidente
de tráfico que tuvo, cuando se estrelló contra un poste
publicitario y la dejó minusválida. Pero es la misma de siempre.
Cuando la amiga de Málvary, Gabriela,
se marcha. Málvary, va a hablar con su madre. Pero esta se le
adelanta y le pregunta, porque no quiso que su amiga la viera.
Málvary le responde que es porque está en silla de ruedas y le da
vergüenza que la vean así. En ese momento Samanta siente un dolor
en el corazón, como si le estuvieran clavando un puñal. Tiene ganas
de llorar, pero se contiene, no quiere que su hija la vea llorar por
ese comentario. Después de eso, Málvary le pregunta a su madre, si
le pude firmar una autorización para ir de excursión con el colegio
a Transilvania. Su madre la firmó. Transilvania solo queda a unas
cuantas horas de coche desde allí, si sucede algo siempre puede
haber alguien que me la taiga de vuelta, piensa Samanta.
Llega el día de la excursión. Málvary
está muy contenta. Cuando llega el bus. Málvary se sienta con
Gabriela y comienzan a hablar. El
trayecto se les hace corto porque estuvieron hablando,escuchando
música, durmiendo... Al llegar a la famosa ciudad de Transilvania
todos los alumnos bajan del autobús y caminan hasta el hotel en el
que se ve perfectamente el castillo de el Conde Drácula. A Málvary
le maravilla la historia de ese castillo y de su dueño, se sabe la
historia, le da un poco de pena pero el se lo buscó.
Esa noche mientras buscaba el cepillo
de dientes, Málvary se encontró con la foto que había guardado de
ella y su madre. Se tumba en la cama, la mira, y sabe que hizo mal.
Su madre se esfuerza, aun estando en silla de ruedas, la trata
bastante mal y lo sabe. Pero no se puede controlar, es adolescente
las hormonas hacen que le diga esas cosas tan horribles que le contó.
Pensando en ello se quedo dormida. Unas horas mas tarde, se abre la
ventana y entra una corriente de viento frío que hace estremecer a
Málvary que sigue dormida. Entonces una sombra penetra en la
habitación rodea a Málvary y desaparece, llevándose con ella a esa
pobre chica.
Al día siguiente denuncian la
desaparición de una alumna, que es comunicada a la policía de
Transilvania, de la ciudad de Málvary, a los curas y a su madre. Que
al recibir la noticia se pone a llorar desconsoladamente y pensando
que ahora todas la palabras que son dirigidas a ella no son mas que
malas y tristes noticias.
Semanas después. Los curas fueron
investigando y ahora saben perfectamente quien fue el que secuestró
a Málvary, pero no se lo van a informar a nadie. Saben que desde
miles de años, fueron desapareciendo y siendo asesinadas personas de
diferentes edades. Por eso un joven cura se preparó, para viajar al
cementerio donde días ante fue enterrada la pobre madre de Málvary,
que murió de depresión. Metió en una cajita un frasquito con agua
bendita, un crucifijo y la foto que Málvary sujetaba en la mano la
noche en la que la secuestraron.
Cada día el cura iba al cementerio y
se encontraba una margarita blanca y fresca el la tumba de Samanta.
Un día, el cura decidió quedarse por la noche para ver quien dejaba
cada noche esas margaritas. Pasaron las horas y nadie llegaba, hasta
que a media noche una sombra apareció en un claro. De ella salió
una joven que sujetaba una margarita blanca y fresca y la posó en la
tumba de Samanta. Entonces el cura, que escondido detrás de un
árbol, comprendió que aquella muchacha era la joven desaparecida,
que fue secuestrada por el temido Conde Drácula. Pero también supo
que Málvary aunque estuviera en manos de aquella monstruosa criatura
aun quería a su madre y le dejaba cada noche una margarita. En ese
momento el cura reaccionó y le tiro el frasquito que contenía agua
bendita. Le destrozó la mitad derecha del cuerpo de Málvary, esta se
giró y el pobre cura contempló como la mitad de su cuerpo era un
esqueleto y la otra estaba intacta. El cura sacó de la cajita la
foto de Málvary, que esta cogió con un movimiento sobrenaturalmente
rápido y se dirigió hasta Drácula, que con su capa la envolvió y
desapareció de nuevo entre las sombras de la noche.
FIN
Espero que os guste esta historia. Es inventada, no escrita en ningún blog, libro, cuento...