martes, 25 de junio de 2013

Relatos de una Adolescente Enamorada/ Capítulo 1 (Parte 2)

 


   Por fin llegamos al instituto que bullía de chicas encantadas de verse otra vez, de chicos comentando partidos que pasaron durante el verano y lo típico de un primer día de curso. Sofía, Sara y yo nos dirigimos hacia donde nos esperaba Helena, quien nos comentó que ya sabía como se llamaban las dos personas que venían nuevas a nuestra clase. El chico se llama Ian y la chica Marta. Con ellos dos somos 26 en la clase y...8 chicas. La verdad es que el número de chicos en nuestra clase siempre fue mayor, pero no es un problema para nosotras excepto por el echo de que algunos son estúpidos. No sabía si nos iban a poner a todos en la misma clase, pero según me explico mi madre, mantenían las clases como en sexto al entrar en primero luego las cambiaban en los cursos siguientes. Sin querer nos entretuvimos un poco en la entrada, pero no llegamos tarde...bueno solo para coger un buen sitio en clase.
    La clase estaba dividida en tres columnas de mesas en las que en cada una hay cuatro grupos de dos mesas, menos en la última columna que hay un grupo de dos mesas más. Todos los sitios ya estaban cogidos menos los que quedaban en la columna al lado de la puerta. Las últimas cuatro mesas de esa columna estaban ocupadas por Daniel y su pandilla, por lo que le pedí a Sara y a Sofía que se sentaran en las dos mesas que quedaban delante de ellos y Helena y yo nos sentamos delante de todo. Fui mirando a ver si identificaba a los nuevos, pero sólo vi a Marta. Es una chica bastante guapita, rubia, morena de piel y ojos verdes. Ian llegó justo cuando nuestra tutora, que se llama María iba a cerrar la puerta. Creo que todas la chicas se quedaron con la boca abierta, porque la verdad es que es muy guapo y por un momento pensé: espero que al fin tengamos en clase a un chico guapo y listo; pero lo descarté ¿por qué? Porque tuve la corazonada de que iba a ser el típico chico engreído como Daniel, aunque eso ya lo veremos.

   Cuando nuestra tutora se presentó, tuvimos que hacer lo normal en un primer día de curso: presentarnos. Así que fuimos uno por uno diciendo como nos llamamos, lo que nos gusta hacer y la asignatura que más nos gusta o que más nos va a gustar. Me fijé sobretodo en los nuevos porque a los demás ya los conozco de sobra para saber que les gusta. Marta que se sentó al lado de Lucía, una chica del grupillo de las Rosas como le llamo yo formado por Lucía, Natalia, Alicia y supongo que ahora Marta. Dijo que le gusta pintarse las uñas y que plástica era la asignatura que más le gusta. Ian en cambio dijo que le gusta jugar al Call of Duty, yo tengo un hermano tres años mayor que yo y entiendo de que van esas cosas, a mí también me gustan, y asignatura favorita Educación Física, como la mayoría de los chicos. Yo en cambio dije que me encanta leer y que creo que Naturales va a ser la asignatura que más me guste. Después de las presentaciones la tutora nos explicó como funcionaba todo: las normas, los diferentes espacios...

    Cuando por fin llegó la hora del recreo, Sara, Sofía, Helena y yo nos juntamos y nos pusimos a hablar sobre como creíamos que iba a ser este año en el instituto, cuando se nos acercan Daniel y su pandilla. Se le ha metido en la cabeza lo de seguir molestándome, no lo aguanto. Pero lo que me dijo me dejó al principio un poco confusa, pero me aclaré la cabeza en un segundo:
    -¿Otra vez con un libro?
    -Pues sí, ayuda mucho a mejorar la inteligencia. -le respondí.
    -A mi me gustan la chicas listas, como tu-eso fue lo que me desconcertó, pero no me dejé engañar, sabía que era una broma.
    -Pues lo siento mucho, pero a mí no me gustan los chicos engreídos y tontos como tú.
    -Eso me ofende, Alex.
    -Pues no se porque. A llevas molestándome y metiéndote conmigo desde quinto.
Dije eso y me fui, no quería hablar con él. Me sentí muy a gusto al dejarle las cosas un poco más claras. Las chicas y yo nos sentamos en un banco en el recreo con lo chicos que nos caen bien. Estuvimos hablando sobre la fiesta que celebramos entre todos en el veranos. Con eso el recreo se me pasó volando y volvimos a clase.
 
    En las tres hora siguientes, siguieron siendo presentaciones sobre las asignaturas y reparto de material. Lo de siempre. A las dos sonó el timbre. Así que recogí mis cosas y me despedí de Helena. Le dije que ya la llamaría para quedar esta tarde y me fui con Sara y Sofía al bus.
   Menos mal que tenía a mis amigas porque viajar en bus, por corto que sea el trayecto, con el imbécil de Daniel es IN-SO-POR-TA-BLE. Me deprimí otra vez pensando que tendría que verlo a narices todos los días en la parada, ¿no es suficiente con aguantarlo ya en el colegio?
    Tuve suerte, hoy al parecer no quiso molestarme en la vuelta a casa y lo agradecí un montón. Al llegar a la parada, invité a Sofía a merendar a mi casa.
    -¡Eh! ¿y a mi no me invitas? -¡coño! Pensé. Ya tardaba.
    -Pues resulta que NO.
    -¿Por qué?
    -No me da la gana de que entres en mi casa, Daniel. Además, ya tengo bastante con verte en el cole.
    -Sinceramente, no se porque sigues enfadada conmigo desde aquello.
    -Muy sencillo, ya estoy harta de tus bromitas. Sean graciosas o no.
    -Esta bien... Hasta mañana. - y se fue. No me lo pude creer. Daniel acababa de darme de algún modo la razón porque no quería discutir conmigo ¡increíble!

***

   En casa con Sofía, llamé a Helena y a Sara para quedar en un parque cerca de nuestras casas. Prácticamente vamos siempre, excepto cuando quedamos en casa de alguna de nosotras.
   El resto de la tarde, estuvimos hablando de nuestro cambio al instituto y de los nuevos de la clase. Todas coincidíamos en que Marta se incorporaría rápido al grupo de las Rosas, pero intentaremos hablar con ella, porque puede ser maja a diferencia de las otras. Y luego de Ian, el nuevo chico guapo. Helena ya le echó en ojo. Ella es la típica niña guapa que de pequeña tuvo mogollón de “novios”, pero claro, ahora todos ya somos más mayores y no es lo mismo. Yo no participé mucho en esa conversación, ya que estaba pensando si Ian se iría a la pandilla de Daniel o si sería como él. Espero que no. Lo último que necesito y necesitamos es a otro como él.



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