sábado, 15 de febrero de 2014

En las sombras/ Capítulo 1


  
    Era de noche y estaba acabando de colocar mis cosas en mi nueva habitación. Los pósters de los Beatles y de mis libros y cómics favoritos ya colgaban de las paredes lilas. Hacía ya unas dos semanas desde que nos mudamos a Brooklyn. A mi padre le ofrecieron un trabajo, aquí en Nueva York, demasiado bueno como para rechazarlo. Pero la verdad es que yo no quería mudarme. Tenía a mis amigos en esa pequeña ciudad a cuatro horas de aquí, tenía mi tienda de música y cómics favorita y la mejor heladería del mundo. ¿Qué más podía pedir? Nueva York es una gran ciudad y lo de gran ciudad conlleva a más coches, más tráfico, más gente, más ruido y más de todo. Yo estaba bien en donde estaba, no quería empezar de nuevo.

    Ahora vivo en el segundo piso de un edificio de ladrillo rojo de tan solo dos plantas. En el piso de abajo vive una señora mayor con sus dos gatos. El piso es grande, lo suficiente para que mi hermano mayor y yo no tengamos que compartir habitación.

    Dentro de una semana empezarían las clases después de este verano. Cursaría el último curso de la secundaría. No me imaginaba como podría ser la gente de aquí aunque lo intentaba. En mi antigua ciudad, Ithaca, al empezar el instituto tenía amigos pero aún así los demás nos veían como bichos raros, unos frikis. No quería saber como iba a ser mi llegada al nuevo instituto.


    
    La última semana pasó. Puede visitar los alrededores con mi familia para familiarizarme con el lugar. Era muy grande. Tenía que coger el autobús para ir a cualquier sitio mientras que en Ithaca podía ir andando a todos lados. Tenía que admitir que era bonito y también por una parte me gustaba vivir en esta famosa ciudad de los Estados Unidos, pero me sentía sola. No tenía amigos, las únicas personas que conocía eran mis padres y mi hermano Mark, aunque él estaba liado con sus cosas, pronto tendría que empezar la universidad y cuando eso sucediera me quedaría sola de verdad.

    El último día de vacaciones lo pasé en mi habitación escuchando los Beatles y hablando con mis amigos por Skype. No tenía ganas de empezar las clases de nuevo, no aquí. 

    La luz de las últimas horas de la tarde se colaban por la ventana de mi habitación y me daban en la cara. Me levanté para cerrar las cortinas y mi madre llamó para cenar. La cocina tenía una pequeña mesa de cristal donde cabíamos justo los cuatro y esta daba al salón. Hoy fue un día muy pesado, mi hermano se iría dentro de tres días y quería dejarlo todo preparado para no estar estresado el día antes, por eso estábamos cenando tan tarde. Comí sin ganas, intentando mentalizarme para el día de mañana.

    -Alice, ya verás todo irá bien. La gente no te va a comer, ¿sabes? -intentó animarme mi padre.

    Se que lo hacía con buena intención pero todo lo que conseguía era que me deprimiera aún más. Tenía miedo, no miedo por no poder encajar, no tenía miedo por tener gustos que los demás consideraban de bicho raro, no. Tenía miedo de pasar por una etapa de acoso y no tener a mis amigos a mi lado para ayudarme. Sabía que mis padres me podían ayudar, pero tampoco quería que eso se convirtiera en algo tan gordo. Me estaba montando películas antes incluso de saber lo que sucedería, pero yo era así, pesimista.

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